La historia de Lázaro nos lleva a Betania, donde dos hermanas lloran la muerte de su hermano mientras se preguntan por qué Jesús no llegó antes para sanarlo. Al ver cómo el Señor llora con los que lloran y luego llama a Lázaro fuera de la tumba, descubrimos que su aparente demora es en realidad una oportunidad para revelar que Él es la resurrección y la vida, aún cuando todo parece definitivamente perdido.