La conversación de Jesús con Nicodemo, aquel fariseo que lo buscó en la oscuridad, revela la necesidad de nacer de nuevo para ver el reino de Dios. En este encuentro íntimo, descubrimos que no basta con admirar a Jesús como maestro; es imprescindible dejar que su Espíritu transforme por completo nuestro corazón.